Micro-galerías de arte, cargador de coche eléctrico, kiosko… ¡larga vida a la cabina de teléfono!

La verdad es que son varios los que me han oído preguntarme en los últimos años por el futuro que la tecnología móvil y sin cablear les depara a las cabinas de teléfono, la de poste, monedita, las de toda la vida, vamos. Anda que no nos han dado juego, ¿eh chicas? Las cabinas telefónicas siembran de ‘zombies tecnológicos’ las calles de todo el mundo, no muchos años después.

De hecho, el cobro revertido, los programas de adelanto de saldo o las recargas telefónicas a golpe de tarjeta en la esquina del cajero automático han relegado los teléfonos de moneditas –gran definición, mejores abuelos los que la acuñaron- a los locutorios con carteles de imposible descifrado e intrincados arabescos, con fondo de niños sonrientes, robados de los anuncios de envío de remesas.

Quien haya visitado, vivido, soñado o leído Londres tendrá bien grabada en la retina la imagen de las cabinas de teléfono inglesas. Diseñadas por Giles Gilbert Scott, rojas, como buen indicador de servicio público, acristaladas, señoriales, invitadoras, entrañables…obsoletas. Y caras de mantener. Y si no que se lo digan a BT, principal operador británico y dueño de las icónicas susodichas, que le cuestan la friolera de 7.000 millones de libras al año en mantenimiento, limpieza y servicio técnico.

Leo en The Times que a punto de secarse el grifo que limpia pintadas callejeras, orines, teléfonos arrancados y puestos de Wi-Fi pirateados (último intento de British Telecom de rescatar sus refugios de conversación callejeros), los responsables de la operadora han decidido vender las cabinas a comunidades locales, haciendo las cuentas a la antigua:

  • En Reino Unido, sólo se usa una de cada diez cabinas en funcionamiento y tampoco demasiado a menudo…¡una vez al mes!
  • 700 libras al año cuesta mantener cada cabina
  • Cada vez que BT quiere deshacerse de una de sus cabinas, tiene que conseguir el permiso del ayuntamiento correspondiente y soltar cuatrocientas librillas para que el contratista de turno se la lleve.
  • Para quedarse con una cabina, sólo hay que tener 1 libra y mucha imaginación para darle salida.
  • Algunas propuestas: The Gallery on the Green in Settle, la galleria de arte más pequeña del mundo, que incluye una colección cambiante de 24 postales antiguas y un dibujo de Brian May, legendario guitarrista de Queen, entre sus obras más preciadas. Bibliotecas públicas, puntos de información, retretes para los más excéntricos…
  • Aunque las comparaciones sean odiosas… en España, Telefónica es propietaria de unas 65.000 cabinas y hay que tener en cuenta que, por ley, los operadores nacionales están obligados a mantener al menos una cabina en funcionamiento por cada 1.500 habitantes. Además de un proyecto piloto para convertirlas en ‘gasolineras eléctricas’ para recargar los todavía más experimentales coches eléctricos, Antonio Mercero ha sido el único capaz de sacarles el partido que se merecen, al menos en español

Chapeau!

Deja un comentario

Archivado bajo Londonízate - Londonízame, Money Money

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s