El PP y el PSOE se ponen de acuerdo para no dejarme votar

Leo en El País que el PSOE y el PP negocian un pacto para que los emigrantes que forman parte del CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) sólo puedan votar en las elecciones para el Senado. Sí señores, como lo oyen.

Parece que se avecina el primer acuerdo en muchos añosentre los dos partidos que se reparten el mapa electoral español. Sí, sí. Uno al ladito del otro, codo con codo. ¿La paz en el mundo? ¿El fin de ETA? ¿Los más de cuatro millones de parados? ¿El impulso definitivo a la nueva Economía que nos sacará del pozo burbujeante, en el que nos agarramos a los cada vez menos flotantes troncos inmobiliarios, bancarios y turísticos?

Pues no…simple y llanamente para no dejarnos votar. A mí, y a otro millón y pico largo de españoles en la misma situación. Ya sabe, usted, nacido y criado en España, expatriado por los motivos que considerara más oportunos o por los que hicieran lo propio con usted, se queda en las próximas elecciones sin derecho a papeleta y con todos los números para la pataleta.

Alguno pensará que qué más da, si total, ya hace años que nos quitaron las ganas de ir, ahora nos quitan la oportunidad de hacerlo. Lo curioso del asunto es que esto de dar CERA se fragüe en plena renovación de aquello del “vente pa’ Alemania Pepe” al que estamos asistiendo. Y que encima venga de la mano de los cantos de sirena entonados por el presidente del Gobierno para que los españolitos que tengan unos ahorrillos al otro lado de la frontera vuelvan a disfrutar de lo typical Spanish. Pues eso, más typical, difícil: “dánoslo todo que nosotros te daremos…CERA”.

Lo que no acabo de entender es cómo se compagina este acuerdo con las libertades implícitas de los ciudadanos europeos. Me viene a la cabeza un sinfín de pueblos, especialmente de aquellos situados en todas las ‘colonias’ inglesas, alemanas y holandesas que hay diseminadas a lo largo y ancho de la costa española. No sólo allí votan todos los vecinos, sean Pérez, Rodríguez, Calduch, Smith o Vermeer; es que además vaya usted a decirle a estos últimos que o votan para elegir al alcalde San Cucufato de la Vendimia, o lo hacen en sus países de origen.

Para darle otra vuelta de tuerca, los artífices de tan sesudo acuerdo argumentan que es indispensable revisar la actual situación en la que balcones consistoriales y sillones parlamentarios pueden ser repartidos gracias al voto de “ciudadanos que nunca han residido ni residirán en ese municipio o circunscripción electoral”. Échale hilo a la cometa…Mientras, los de la Ley de Memoria Histórica parecen encarrilar la oferta y demanda de pasaportes españoles a lo yankee, esto es, subastando entre los nietos de aquellos a los que no se les va a dejar votar, la estampita roji-gualda. Cabe destacar que a día de hoy, hay más de 300.000 vástagos castellanos –en el sentido más amplio de la castellanidad- haciendo cola por conseguir el pasaporte que les abra las puertas al gran hermano en el que se están erigiendo los diseñadores de las políticas de inmigración e inmigración en este país.

Para hacer aún más comprensibles las virtudes de este pacto histórico, los sesudos legisladores han tirado de Constitución, que eso nunca falla. Así, donde pone bien clarito que la “ley reconocerá y el Estado facilitará el ejercicio del derecho de sufragio a los españoles que se encuentren fuera del territorio de España”, queremos poner ahora un avaricioso “residan fuera de España”. Vamos, que o pasas por caja en tu ayuntamiento, o no hay papeleta, más claro, agua.

¡Ah, bueno! No pierdan la esperanza, que además de ponerse de acuerdo para ver quién sale a qué lado de la foto, además nos dejarán un premio de consolación, anunciado con el boato que se estila en estas tierras: “se hace saber que podrán ejercer su derecho a voto…para decidir el color de las senadoras y senadores”. ¡Qué alivio! Tenemos derecho y deber de decidir quién manda en la, sin duda, más significativa y eficiente de las Cámaras…La ganga no acaba aquí, y como recuerdos históricos no nos faltan, ¡echemos mano de nuevo de las posesiones de Ultramar y unifiquemos a todos los colonos en una circunscripción a tal efecto!

En cristiano, que habría senadores electos por cada provincia, más los correspondientes a una circunscripción exterior, más los designados por las comunidades. Y como no podía ser de otra manera, “el proceso electoral se llevaría a cabo mediante votación presencial en los consulados para evitar fraudes. Los emigrantes votarían en urna en los días previos a la jornada electoral, y las papeletas serían remitidas después a España por valija diplomática”. El colmo de la transparencia electoral…De aquí a que le quitemos los observadores electorales a Myanmar poco queda…

Chapeau!

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s