Los que me conocen saben de mi escaso aprecio por los “amigos” del transporte público londinense, así como de mi animadversión a las chapas con mensaje bienintencionado que no pasa a materializarse.
Sigue leyendo
Los que me conocen saben de mi escaso aprecio por los “amigos” del transporte público londinense, así como de mi animadversión a las chapas con mensaje bienintencionado que no pasa a materializarse.
Sigue leyendo